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La epidemia de ébola continúa fuera de control un año después

Lunes 01 de diciembre 2014/ El País.es.-

En realidad, el ébola siempre estuvo allí. Desde hace décadas, los investigadores de las fiebres hemorrágicas en África saben que este virus está circulando por los bosques desde Kenia hasta Guinea. Y saben que el principal huésped natural son tres especies de murciélago. Un estudio científico de 1987 publicado en el Boletín de la Sociedad de Patologías Exóticas ya revelaba una importante presencia de anticuerpos en la población de Guinea, lo que puso de manifiesto la existencia de esporádicos contactos entre el ser humano y el virus. Y no solo en este país. Sin embargo, nunca antes se había producido una epidemia de la dimensión actual que ya alcanza los 16.169 contagios, y los 6.928 muertos. Todo comenzó el 2 de diciembre de 2013, hace ahora un año, en un pequeño pueblo de una provincia, la Guinea Forestal, llamado Meliandou.

Ese día, un niño de dos años llamado Émile Ouamouno comenzó a tener fiebre alta, vómitos y hemorragias internas. Los epidemiólogos creen que es el paciente cero, la persona que entró en contacto con el virus, se contagió y desarrolló la enfermedad. Émile falleció el 6 de diciembre y, en circunstancias normales, su nombre nunca hubiera sido famoso. Un niño más, como tantos otros, que muere en África de alguna enfermedad. Sin embargo, entre diciembre y enero murieron también su madre, su hermana y su abuela, a cuyo entierro asistieron numerosas personas de Dawa, el pueblo vecino. Y así, día tras día, funeral tras funeral, el virus se fue extendiendo. De Meliandou a Dawa y de allí a Guéckédou y Macenta. Lenta, pero implacablemente.

La primera expansión de la enfermedad fue silenciosa. Tanto que hasta marzo no cundió la preocupación por unas “misteriosas fiebres hemorrágicas muy virulentas”. El día 10 de ese mes, el Ministerio de Salud guineano envió un equipo a la zona y tomó las primeras muestras, que fueron enviadas al Instituto Pasteur de Lyón. El resultado llegó el día 22. Estaban ante un brote de una variante local de la cepa Zaire del virus Ébola, una de las más peligrosas que en brotes anteriores —todos en África central, en la zona este de la República Democrática de Congo y Uganda, sobre todo— había demostrado una mortalidad de más del 90%.

Médicos sin Fronteras y la OMS enviaron equipos a Guinea, pero la enfermedad llevaba ya dos meses y medio de ventaja y había logrado llegar a la capital, Conakry, sembrando el pánico entre la población. Por primera vez, el ébola entraba en una gran ciudad de un millón de habitantes, aunque lo peor estaba por venir.

El foco de la enfermedad se encontraba en el vértice entre la propia Guinea, Liberia y Sierra Leona, un lugar en el que las fronteras son porosas y se cruzan con extrema facilidad. Y como el virus viaja con las personas, no tardó en extenderse. Con la llegada del verano, la epidemia avanzó como una locomotora desbocada en los tres países.

Incapaces de hacerle frente, las autoridades nacionales vieron desmoronarse sus sistemas públicos de salud, que empezaron a pagar un elevado precio con la muerte de decenas de médicos y enfermeros (282 han fallecido, según el último recuento de la Organización Mundial de la Salud, OMS).

Ante una enfermedad desconocida y muy peligrosa, con una tasa de mortalidad del 60% en este brote, los ciudadanos huían de los hospitales, cundió la desconfianza, e incluso se negó la existencia de la propia enfermedad. La OMS no declaró la emergencia de salud pública internacional hasta el 8 de agosto. Con ello llegó el primer llamamiento mundial para el envío de ayuda. La situación en Monrovia degeneró a un ritmo acelerado, con barrios en cuarentena y muertos arrojados a las calles.

El virus siguió viajando y llegó a Nigeria en julio y a Senegal en agosto. Sin embargo, la combinación de una rápida respuesta y sistemas de salud mucho más sólidos permitió que ambos países hicieran frente a la epidemia de manera eficaz y que ya hayan sido declarados libres de ébola. Con la extensión de la enfermedad, los primeros cooperantes y misioneros occidentales empezaron a enfermar. Dos médicos estadounidenses, los religiosos españoles Miguel Pajares y Manuel García Viejo, un enfermero británico… Las primeras repatriaciones, que tuvieron lugar en verano, activaron el mecanismo del miedo y el ébola lograba colarse, por primera vez, en el centro de las preocupaciones de Occidente.

En la actualidad, la epidemia está aún lejos de estar controlada y sigue activa en cuatro países después de que el 24 de octubre una niña se convirtiera en la primera víctima en Malí. Aunque el despliegue de la ayuda internacional y el cambio en las costumbres locales han permitido un descenso en el ritmo de contagios en Liberia y Guinea, la situación de Sierra Leona, donde se ha intensificado el brote en los últimos dos meses, y la aparición del foco en Malí aconsejan no bajar la guardia.

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Una vacuna experimental contra el ébola supera la primera prueba en humanos en EE.UU.

Jueves 27 de noviembre 2014/ RTVE.-

Una vacuna experimental contra el virus del ébola desarrollada en EE.UU. ha superado con éxito la primera prueba realizada en humanos. Los veinte voluntarios que la recibieron han generado una respuesta inmune a la enfermedad sin efectos secundarios graves, según un estudio publicado en la revista New England Journal of Medicine.

El ensayo clínico comenzó el pasado mes de septiembre en los Institutos Nacionales de Salud (NIH) y sus resultados son lo suficientemente prometedores como para llevar a cabo un estudio mayor con miles de participantes en África Occidental, donde comenzó y hace estragos el actual brote de ébola.

La respuesta en los 20 voluntarios que recibieron la vacuna "es muy comparable" a la que protege a los animales del virus, según el doctor Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE.UU., entidad que colaboró en el ensayo clínico llevado a cabo en un centro del NIH de Bethesda, en el área de Washington.

Un virus del resfriado con trazas de ébola

La vacuna, desarrollada por el fabricante GlaxoSmithKline, usa un virus del resfriado común llamado adenovirus, que normalmente infecta a los chimpancés, manipulado genéticamente con pequeñas trazas de ébola.

Los 20 voluntarios vacunados en el ensayo clínico generaron anticuerpos contra el ébola y únicamente dos de los que recibieron la dosis más alta tuvieron fiebre de corta duración.

Las personas que recibieron la dosis más alta desarrollaron una respuesta inmune más fuerte. Esto último puede ser un problema, ya que cuanto mayor sea la dosis necesaria para generar la inmunidad, más difícil y costoso será producir la vacuna en cantidades necesarias para enfrentar el brote en África Occidental y frenar su avance.

Recursos en la lucha contra el ébola

El presidente de EE.UU., Barack Obama, prevé visitar el próximo martes el centro del NIH donde se realizó el ensayo clínico para felicitar a sus trabajadores y volver a urgir al Congreso a aprobar antes de final de año los 6.180 millones de dólares solicitados por su Gobierno para contener la expansión del virus.

Desde marzo pasado se han detectado 15.351 casos de infecciones por ébola, de los que 5.459 resultaron mortales, según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Los países más afectados por la epidemia son Liberia, Sierra Leona y Guinea.

Mientras, en un hospital de Suiza empezó hace un mes el ensayo para desarrollar una vacuna contra el ébola, que cuenta con el apoyo de la OMS, y que sigue a los iniciados en Estados Unidos, Reino Unido y Malí.

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4.000 huérfanos por el ébola se enfrentan al miedo y la desconfianza de sus comunidades en África

Lunes 17 de noviembre 2014/ RTVE.-

Como todas las lacras que sufre África (la malnutrición, la pobreza, la guerra), la epidemia de ébola en África Occidental también se está cebando con los más débiles: los niños.

Según Unicef, cinco millones de niños se han visto afectados de alguna manera en los tres países más golpeados por el brote: Guinea, Liberia y Sierra Leona. La peor parte se la llevan los "huérfanos del ébola", aquellos que han perdido a alguno de sus progenitores por la enfermedad, y que sufren el rechazo del entorno por temor a la infección. La agencia de la ONU para la infancia cifra su número en unos 4.000.

Además de luchar por sobrevivir en un contexto en el que casi 5.000 personas han muerto a causa de la enfermedad, muchos de estos niños sufren un daño añadido: sus familiares más lejanos o sus comunidades no les acogen, al contrario, les rechazan, por ignorancia y miedo a contraer la enfermedad.

Estigmatizados por la enfermedad

Yolanda Romero, responsable de Comunicación de Unicef en Sierra Leona, pone como ejemplo el caso de Paul Tamba, un niño de 6 años acogido en Kailahun tras haber sido rechazado por su familia por el mero hecho de haber sobrevivido a sus padres, muertos por el virus; o de nueve hermanos de un distrito rural abandonados por su propio padre. "Eran hijos del mismo padre y dos madres. Una de ellas falleció por ébola y el padre los abandonó con la otra madre", explica a RTVE.es.

Solo en Sierra Leona, Unicef calcula que el 22% de los infectados son menores de 18 años y la cifra de huérfanos se acerca al millar.

"El miedo a la enfermedad es tan fuerte que sobrepasa al impulso a cuidar a un niño vulnerable", explica a RTVE.es Dan Stewart, coordinador de Comunicación de Save the Children en el mismo país. 

"A algunos de ellos se les ha prohibido volver a sus aldeas - añade - Otros han sido aislados por sus comunidades, la gente se aleja de ellos en los lugares públicos, como las fuentes de agua. En Kailahun, me contaron que algunas personas arrojaban piedras a los niños de las aldeas vecinas cuando se acercaban mucho, porque tienen miedo de los extraños". La ONG gestiona un centro de atención en esta localidad, que acoge a 50 niños.

La desconfianza dificulta el arduo trabajo de reunir a estos niños con sus familias y sus comunidades. Para disipar los temores y los mitos asociados al ébola, Save the Children ha formado a 1.000 "agentes comunitarios", 220 de ellos niños.

Sin comida, sin juguetes y sin escuela

Las ONG que trabajan sobre el terreno están sobrepasadas ante la emergencia sanitaria. "La situación es muy mala, los niños están sufriendo mucho y están traumatizados", asegura, en declaraciones telefónicas a RTVE.es Olatungie Emmnanuel Ekundayo Woode, director de Aldeas Infantiles en Sierra Leona.

Esta organización no gubernamental gestiona tres de estos hogares para niños en el país: en Freetown (la capital), Makeni y Bo. En ellos viven permanentemente 321 niños, pero además Aldeas Infantiles está dando apoyo a otros 542 huérfanos  recogidos en refugios del Ministerio de Bienestar Social del país.

Grupo de hermanos de Sierra Leona que han perdido a su padre a causa del Ébola, la principal figura sustentadora de la familia. Autor: Tommy Trenchard/Aldeas Infantiles
Foto RTVE: Grupo de hermanos de Sierra Leona que han perdido a su padre a causa del Ébola, la principal figura sustentadora de la familia.

"Necesitamos comida, ropa, material médico... de todo. Y también juguetes. Los niños están traumatizados y necesitan que les alegren, poder sentirse felices" dice Woode. El responsable de Aldeas Infantiles asegura que el Gobierno nacional no puede gestionar solo el problema sin la ayuda de la comunidad internacional.

"Alimentos,atención médica, atención psicosocial, es lo más acuciante", insisten desde Unicef, que ha puesto en marcha un sistema de reunificación familiar por el que se rastrean los rígenes del niño y se localizan a sus parientes. A ellos se les entrega un "kit de reunificación" con mantas, material de cocina, y ropa.

En medio del caos, la radio se ha convertido en un instrumento muy valioso. Las autoridades retransmiten mensajes, en ocasiones en forma de canciones, para informar de la realidad de la enfermedad, de sus síntomas y los protocolos a seguir, y disipar muchos de los mitos populares.

La radio retransmite también programas educativos: dos millones de niños se han quedado sin colegio en Sierra Leona debido a la emergencia nacional. Si la situación persiste, los menores pueden ser pasto de la explotación laboral, según alerta UNICEF.

Un futuro incierto

La epidemia marcará la vida de estos niños y supondrá un revés más para la infancia africana. El alto número de huérfanos será una carga económica para países que se encuentran entre los más pobres del mundo y cuyos sistemas sanitarios son muy deficientes.

"El brote epidémico no ha hecho más que empeorar una situación que para la infancia de Sierra Leona ya era difícil. Y lo peor es que se han perdido los avances de la última década", lamenta Yolanda Romero.

"Estos niños se enfrentan a un futuro duro - reconoce Dan Stewart - tanto para sobreponerse a su pérdida como para combatir el miedo y la estigmatización en sus pueblos. Pero me he encontrado con niños que se están recuperando, y que están volviendo a ser aceptados poco a poco por sus comunidades".

Para las ONG consultadas, la actuación pasa por reforzar la cooperación internacional y ampliar su cobertura.

"Tras la crisis - dice Olantungie Woode - haremos dos cosas: en primer lugar, animaremos a que la familia vuelva a hacerse cargo de los niños, con todo el apoyo económico necesario; en segundo lugar, para los niños que no tengan familiares, intentaremos que entren en nuestras casas. Para eso tendremos que construir dos o tres casas más en cada aldea".

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