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Rusia e Irán advierten a Estados Unidos de represalias si vuelve a atacar en Siria

Domingo 09 de abril 2017/ El País.es.-

El centro de mando conjunto de las tropas aliadas del presidente sirio, Bachar el Asad, en el que se incluyen fuerzas de Rusia, Irán, Hezbolá y varias milicias afectas al régimen, han advertido a Estados Unidos de que responderán con la fuerza si vuelve a atacar Siria, como lo hizo el pasado viernes, cuando Donald Trump ordenó bombardear con misiles Tomahawk la base aérea de Shayrat.

"Lo que Estados Unidos ha perpetrado es una agresión contra Siria que cruza las líneas rojas. A partir de ahora responderemos con fuerza a cualquier agresor o cualquier violación de las líneas rojas de quien quiera que sea, y América conoce nuestra capacidad de responder bien", reza el comunicado, difundido por Ilam al Harbi, según informa la agencia Reuters. 

La nota añade que la presencia de militares de Estados Unidos en el norte del país es ilegal y subraya que eso las convierte en "fuerzas de ocupación". Las fuerzas integradas en dicho mando unificado aseguran que redoblarán el apoyo al ejército sirio como consecuencia del ataque de Estados Unidos.

La declaración del comando conjunto se produce horas después de que El Asad afirmase que Estados Unidos había fracasado en su objetivo de elevar la moral de "los terroristas" a los que apoya en Siria, con su ataque de hace dos días contra la base aérea. 

También se produce después de que la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, asegurase que no existe solución política alguna para el conflicto en Siria "si el presidente Bachar el Asad continúa en el poder" y ha expresado que las autoridades estadounidenses están dispuestas a "hacer algo más" al respecto.

Según un comunicado de la presidencia siria, el mandatario hizo estas declaraciones durante una conversación telefónica con su homólogo iraní, Hasan Rohaní. Para El Asad, Washington no logró su meta principal con el ataque del viernes que, afirmó, era elevar la moral de las "bandas terroristas a las que respalda, después de las victorias conseguidas por el Ejército Árabe Sirio".

Por su lado, Moscú ha asegurado que el presidente iraní ha transmitido a Putin que el ataque de Estados Unidos es inaceptable. "Los líderes intercambiaron opiniones sobre la situación en Siria, ambos destacaron que son inadmisibles las acciones agresivas de EE UU contra un Estado soberano en violación de las normas del derecho internacional", según un comunicado del Ministerio de Exteriores ruso recogido por la agencia oficial de noticias rusa RIA Novosti.

Estados Unidos atacó con 59 misiles de crucero Tomahawk la base siria de Shayrat desde donde supuestamente se lanzaron los ataques aéreos con armas químicas del martes contra la localidad de Jan Shijún, donde al menos 87 personas murieron, de acuerdo a datos del Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

Trump se fija como prioridad la salida del sirio Bachar el Asad
Domingo 09 de abril 2017/ El País.es.-

La embajadora Nikki Haley en una intervención ante el Consejo de Seguridad de la ONU el 7 de abril en Nueva York.
Foto Reuters: La embajadora Nikki Haley en una intervención ante el Consejo de Seguridad de la ONU el 7 de abril en Nueva York. 

La caída de Bachar el Asad se ha convertido es una prioridad para Washington. Contrarios al presidente sirio desde el principio de la guerra, que dura ya seis años, y partidarios de que abandonase el poder, Estados Unidos no lo había colocado entre los primeros objetivos. Pero las cosas han cambiado esta misma semana.

"No hay ningún tipo de opción para una solución política en Siria si El Asad continúa al frente del régimen. No creo que vaya a haber un Gobierno pacífico y estable en Siria si él continúa en el poder", recalcó la embajadora de EE UU ante la Naciones Unidas, Nikki Haley, en una entrevista a la cadena de televisión CNN, dos días después del bombardeo ordenado por Trump a una base Siria en represalia por el bombardeo de armas químicas que el martes pasado acabó con 86 muertos, 30 de ellos niños. Solo unos días antes, el 30 de marzo, la propia Haley había dicho algo muy distinto: “Nuestra prioridad ya no es centrarnos en quitar a El Asad”. Y el secretario de Estado, Rex Tillerson, había expresado en una línea similar que la situación del presidente sirio en el largo plazo “lo decidirán los sirios”.

 

Este domingo temprano las palabras de la embajadora, que ha tomado un papel muy relevante en esta crisis, han ido por otros derroteros cuando le han preguntado si El Asad era ya la prioridad de la nueva Administración de Trump. "Hay múltiples prioridades en la zona. Una es lograr la salida de El Asad del poder. Otra es acabar con el grupo terrorista Estado Islámico. También hay que deshacerse de la influencia iraní. Es una situación complicada", ha recalcado.

El giro le va a dar de bruces con Rusia, la potencia defensora del presidente sirio y con la que la nueva Administración de Donald Trump no solo se había propuesto como objetivo inaugurar una etapa de buena sintonía sino hacia la que había mostrado una simpatía inusitada. Esta mañana, en otra entrevista, Tillerson responsabilizó a Rusia, dijo que Siria pudo llevar a cabo el ataque porque Rusia falló a la hora de hacer cumplir el prometido desarme de 2013. "El fracaso relativo al reciente bombardeo y el terrible ataque con armas químicas es en gran medida un fracaso de Rusia en su cometido de cumplir los compromisos con la comunidad internacional”, ha dicho.

El consejero de Seguridad Nacional, el general H. R. McMaster, también cargo las tintas y dijo que los “patrocinadores” del régimen sirio, Rusia e Irán, estaban hacienda posible la “campaña de asesinatos masivos de sus propios civiles”.

Siria, donde Washington y Moscú siempre han defendido posturas opuestas, se convertirá en un frente difícil con Moscú si el bombardeo estadounidense con misiles Tomahawk de esta semana no es algo excepcional y, por el contrario, implica un papel más activo en la zona. El centro de mando conjunto de las tropas aliadas de  Bachar el Asad (que incluyen fuerzas de Rusia, Irán, Hezbolá y varias milicias afectas al régimen) advirtió este domingo a Estados Unidos de que responderán con la fuerza si vuelve a atacar Siria.

Y Estados Unidos, por su parte, ha dejado claro que está dispuesto a tomas más medidas. El viernes, en el Consejo de Seguridad de la ONU Haley se dirigió al auditorio mostrando las fotografías de las víctimas del ataque químico y advirtió de que su país estaba "preparado para hacer más" para prevenirlo. Tampoco descartó sanciones contra Rusia e Irán.

"Debemos asegurarnos de que nos movemos hacia una solución política que nos permita hallar al fin la paz en la región", recalca la embajadora estadounidense, que ha señalado que "todas las partes se darán cuenta de que El Asad no es el líder que Siria necesita".

Moscú rechaza que El Asad esté detrás del ataque químico porque da por bueno el desarme que prometió en 2013 y atribuye la tragedia a los terroristas. Tillerson y el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, hablaron por teléfono el sábado. Según un comunicado del departamento ruso, Lavrov resaltó “atacar a un país cuyo Gobierno está luchando contra el terrorismo solo juega a favor delos extremistas y crea riesgos adicionales a la seguridad regional y global”.

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EE. UU. envía flotas a la península coreana

Domingo 10 de abril 2017/ DW.-

El Pentágono confirmó este sábado (8.4.2017) que el almirante Harry Harris, jefe del Comando del Pacífico, había ordenado movilizar al portaaviones USS Carl Vinson, de la clase Nimitz, y a toda su flota de ataque hacia aguas cercanas a la península coreana. Esta muestra de fuerza de Estados Unidos responde al reciente ensayo del líder norcoreano, Kim Jong-un, con un misil de medio alcance.

 

No es raro que Estados Unidos realice despliegue de portaaviones de propulsión nuclear para exhibir su músculo militar. El USS Carl Vinson, bajo el control de la Tercera Flota, asignada a la zona del Pacífico Oriental, suspendió una visita a Australia y se volverá a dirigir hacia Corea del Norte, donde ya estuvo desplegado hace un mes para participar en las maniobras que Estados Unidos y Corea del Sur realizan anualmente.

El cambio de rumbo del USS Carl Vinson se da justo después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, se reuniera en Florida con su homólogo chino, Xi Jinping, y ambos discutieran la necesidad de evitar nuevas provocaciones de Pyongyang, aliado de Pekín. Algunos analistas interpretan el reciente ataque de Estados Unidos a una base aérea siria como una advertencia para Corea del Norte.

Sobre el lanzamiento de 59 misiles contra el aeródromo de Shayrat, ubicado en la ciudad siria de Homs, el "hombre fuerte” de Pyongyang, Kim Jong-un, dijo que "es una clara e imperdonable agresión contra un Estado soberano que nosotros condenamos de manera enérgica”. El líder norcoreano acotó: "Nuestra decisión de fortalecer nuestro poder militar para responder a los ataques de fuerza es la elección correcta”.

Por otro lado, Washington y Tokio volvieron a reafirmar su cooperación en el conflicto por el programa misilístico y atómico de Corea del Norte, durante una comunicación telefónica del primer ministro nipón, Shinzo Abe, y el presidente Trump. En el marco de la llamada de 45 minutos ambos subrayaron la importancia de una estrecha coordinación, declaró el jefe de Gobierno japonés frente a los medios locales.

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EE UU responde al ataque químico con el primer bombardeo al régimen de El Asad

Viernes 07 de abril 2017/ El País.es.-

Estados Unidos lanzó anoche un ataque por sorpresa contra el régimen sirio. 59 misiles Tomahawk alcanzaron el campo aéreo de Shayrat (Homs) en represalia por el bombardeo de armas químicas que el martes pasado acabó con 86 muertos, 30 de ellos niños. La decisión de abrir fuego contra las tropas de Bachar el Asad, rechazada hasta hace pocos días por Trump, supone un giro radical en la política de Washington en Siria y abre una posible vía de conflicto con Moscú, principal valedor del régimen. Pero también lanza una advertencia a Irán y Corea del Norte: Estados Unidos, con Trump a la cabeza, está dispuesta a disparar contra quien cruce sus líneas rojas.

Trump ha hecho de la imprevisibilidad un arma. Durante años rechazó cualquier ataque a El Asad. “¡No ganamos nada y solo nos ocurrirán cosas malas!”, llegó a tuitear en agosto de 2013 cuando Barack Obama sopesaba una acción militar en Siria tras el ataque químico que sesgó la vida a 1.400 civiles en las afueras de Damasco. Fue una posición que mantuvo en campaña y que esta misma semana aún defendía su Administración. “Uno escoge sus batallas y nuestra prioridad no radica en sentarnos y expulsar a El Asad”, dijo la embajadora ante la ONU, Nikki Haley.

Monolítica y reiterada, nada parecía poder cambiar esta doctrina hasta que el martes el horror llamó a las puertas de la Casa Blanca. El bestial bombardeo lanzado por aviones sirios contra población civil en Jan Sheijun golpeó al propio presidente. Las imágenes de los niños fulminados por el gas tóxico le llevaron, confesó, a cambiar su actitud con El Asad. “Es horrible. Ha cruzado muchas líneas rojas”, proclamó.

Desde aquel momento, la posibilidad de una respuesta militar empezó a ganar puntos. El secretario de Estado, Rex Tillerson, endureció su discurso, y el Pentágono admitió que estudiaba una intervención, pero nadie pensó que el ataque fuese a precipitarse tan vertiginosamente. Washington empleó a fondo este elemento sorpresa.

En secreto, el Consejo de Seguridad Nacional, bajo las órdenes del general Herbert Raymond McMaster, diseñó tres posibles represalias. El presidente eligió la menos sangrienta. Y sin decir nada, prosiguió su agenda. El jueves mantuvo una reunión trascendental con el presidente chino en su masión de Mar-a-Lago (Florida). Una hora después de la cena oficial y sin aviso al Congreso dio comienzo el ataque. Eran las 20.40. Desde los destructores USS Porter y el USS Ross, en aguas del Mediterráneo oriental, los misiles Tomahawk salieron rumbo a la base de Shayrat. A lo largo de cuatro terribles minutos impactaron en hangares, almacenes de combustible, silos de armas, sistemas de defensa aéreos y radares. La destrucción, según el Pentágono, fue casi completa. Al menos seis soldados sirios murieron. El gobernador del Homs elevó al cifra a 16 personas, 9 de ellos civiles.

Trump ordena atacar con misiles al régimen sirio
Imagen El País.es

El objetivo había sido elegido con un deliberado sentido político y militar. Era la pista de donde partieron los aviones que gasearon Jan Sheijun. El Pentágono aseguró que se “habían adoptado medidas extraordinarias para evitar bajas civiles” y “rebajar al mínimo los riesgos del personal de la base aérea”. En este afán, Moscú fue alertada antes de la intervención. Ningún soldado ruso falleció.

Al finalizar la operación, el presidente se dirigió a la nación. No hubo dudas. Responsabilizó directamente al “dictador” sirio de la escalada: “Usando gas mortal, Asad segó la vida de hombres, mujeres y niños indefensos. Fue una muerte lenta y brutal. Incluso hubo bebés asesinados cruelmente en este ataque bárbaro. Ningún hijo de Dios debe sufrir tal horror”.

En su alocución, Trump marcó las directrices de su futura política en Siria. Tras cargarse de un manotazo la titubeante línea seguida por Obama, estableció que no consentirá el empleo de armas químicas y afirmó: “Años de intentos para cambiar la conducta de El Asad han fallado de forma drástica. En consecuencia, la crisis de los refugiados se ha ahondado y la región sigue desestabilizada y amenazando a Estados Unidos y sus aliados”. Para concluir, hizo un llamamiento a las “naciones civilizadas” para acabar con el terrorismo y con la “carnicería en Siria”.

Esta invocación fue entendida por algunos analistas como un paso previo a una coalición internacional para intervenir en el país. Después de seis años de guerra, 320.000 muertos y 10 millones de desplazados, una acción conjunta representa un anhelo tan compartido como temido. Siria es un polvorín donde cualquier paso en falso puede acarrear consecuencias imprevisibles.

Las implicaciones del operativo, hecho de espaldas a la ONU, se conocerán en los próximos días. En una primera lectura, los misiles marcan un camino de no retorno con el régimen sirio. El Asad ya no es asumido como un mal menor por la Administración Trump. Ahora ha pasado a ser un dictador y asesino. Y por primera vez en seis años de conflicto, Estados Unidos le ha atacado.

Más compleja es la relación con Moscú. El gran padrino de El Asad ha negado contra toda evidencia la implicación del régimen en el ataque químico. Y después de la intervención estadounidense, el Kremlin ha suspendido las misiones aéreas conjuntas y ha pedido una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU. Nadie conoce el alcance esta marejada. Hasta la fecha, el objetivo estratégico de Trump ha sido colaborar con los rusos para atacar las bases sirias del ISIS. EE UU sabe que cualquier movimiento en terreno sirio ha de contar con Putin y el preaviso a Moscú para evitar bajas en sus tropas muestra que la comunicación sigue abierta y es fluida.

CLINTON, PARTIDARIA DE INTERVENIR

 

Hillary Clinton vuelve a dejarse ver en público cinco meses después de que Donald Trump se impusiera en las presidenciales. Admite que la derrota fue dura de asimilar. Y aunque asegura que personalmente está bien, como americana, reconoce, "hay muchas cosas que me preocupan”. Una de ellas es el conflicto en Siria.

La exsecretaria de Estado con Barack Obama admitió que deberían haber sido más “agresivos” con el régimen de Bachar el Asad. Citó en concreto que se debería haber establecido una zona restringida de vuelos y haber tomado medidas de represalia contra las bases aéreas sirias que usaron armas químicas en el norte del país. “Son la causa de la mayor parte de muertes de civiles”.

“Lo hemos visto durante años y de nuevo hace unos días”, lamentó Clinton, que sigue pensando que la intervención militar es necesaria “para prevenir que sean capaces de usar estas bases aéreas para bombardear a gente inocente y con agentes químicos”. “Esta masacre no puede continuar”, concluyó.

 

Hillary Clinton hizo estas declaraciones tras conocerse que el Pentágono contempla una respuesta militar, tras el último ataque químico en la provincia de Idlib. Pero cualquier acción en este sentido se ve complicada por la presencia de Rusia, que defiende al régimen sirio. Clinton dice que hay que evitar la confrontación.

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